Hoy tenemos dos esquemas de lecturas en la Eucaristía:
El de la liturgia dominical y festiva; y el de la liturgia semanal.
En la liturgia dominical y festiva debemos diferenciar tiempos fuertes (Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua) y el tiempo ordinario. Las lecturas de los tiempos fuertes se eligen de acuerdo con los misterios que se celebran y con los tiempos litúrgicos. Durante el tiempo ordinario se proclaman los tres Evangelios sinópticos – Mateo, Marcos y Lucas- en un ciclo de tres años, que se denominan A (Mateo), B (Marcos) y C (Lucas). En el tiempo ordinario, además, las lecturas del Antiguo Testamento – la primera lectura de la liturgia – se eligen en consonancia con el Evangelio. La segunda lectura se toma de los escritos de los apóstoles de modo de hacer una lectura continuada de las diversas cartas.
En la liturgia de la semana se proclaman los cuatro evangelios cada año: Marcos desde la I a la IX semana, Mateo de la X a la XXI (después de Pentecostés), Lucas de la XXII a la XXXIV y el de Juan durante los tiempos de cuaresma y pascual.
Archivado bajo: Liturgia, Pildorita Litúrgica





