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La problemática del cambio climático global es muy compleja, pero en lo sustancial se puede afirmar que: hoy, la única manera de manejar/controlar el actual clima en el planeta Tierra es a través de la estabilización en la atmósfera de la concentración de gases de efecto invernadero y, además, que ya no existen dudas de que el aumento de dichas concentraciones, en gran medida producto de la quema de combustibles fósiles y actividades del ser humano, es la responsable directa en su mayoría del calentamiento global que nos afecta. Existen numerosas evidencias que respaldan lo anterior, entre otras los trabajos e informes realizado por el Internacional Panel on Climatic Change, IPCC (creado por Naciones Unidas en 1988). Sin embargo, lo que llama la atención es que frente a una situación tan peligrosa para el planeta, como es en la que nos encontramos, sigamos dudando y/o discutiendo y no tomando medidas drásticas, desde un nivel personal hasta uno global.
EL CAMBIO CLIMÁTICO ESTÁ CON NOSOTROS YA
Lo concreto es que los gases de efecto invernadero han alcanzado en la atmósfera concentraciones nunca detectadas en los pasados 400.000 años. Mayoritariamente, como consecuencia de ello la temperatura promedio en el planeta se ha incrementado ya en 0,6-0,7º Celcius en el pasado siglo.
SOCIEDAD CONSUMISTA COMO FACTOR DESEQUILIBRANTE
En el escenario anterior también existen responsabilidades individuales y locales, que no debemos eludir. Es mi parecer que el problema de emisiones de gases de efecto invernadero y sus consecuencias es, en último término, de carácter ético. La naturaleza nos pertenece a todos y todos somos co-responsables de su permanencia y devenir.
La conformación de movimientos sociales locales y globales que presionen por soluciones a corto plazo para detener la emisión indiscriminada de gases de efecto invernadero, basado en el conocimiento y en éticas ambientales realistas, es la gran deuda para consigo mismo de esta sociedad consumista del siglo 21.
ELEMENTOS ESPERANZADORES
En el futuro deberíamos confiar que los mecanismos de gobernanza internacional en cambio climático comiencen a perfeccionarse. Las dificultades son debidas, en gran parte, a liderazgos poco visionarios.
La sociedad civil sí tiene elementos de presión en estos aspectos, como lo son las elecciones de sus gobernantes.
No obstante, una constante futura será, sin duda, el tipo de sociedad, valores y éticas con que contemos. Podemos estar seguros de que difícilmente una tecnología, por novedosa y avanzada que sea, modificará el vector del modelo de sociedad en que nos desenvolvemos y que nos agobia. Para mí, este es el verdadero desafío del cambio climático en Chile, y de todos los cambios globales que lo acompañan: transmitir y socializar en la forma más urgente posible, en especial a los niños, una nueva ética ambiental científicamente informada. Esta es la apuesta a largo plazo más atractiva y segura para dejar a nuestros descendientes un país y un planeta alegre.
Juan Carlos Castilla.
Facultad de Ciencias Biológicas, P. Universidad Católica de Chile
Archivado bajo: Reflexiones, San Panchito | Etiquetado: calentamiento global, cambio climatico, ecologia, problema etico




