Desafíos de Patagonia y sur de Chile

Hoy, “Día de la Tierra”, aprovecho de compartir la preocupación de nuestros Obispos, por el bienestar del hombre y el Medio ambiente.

 

Migraciones, Pueblos originarios, y Patagonia reserva de vida del planeta, son los principales temas que abordan los obispos de la Patagonia y Sur de Chile, en un comunicado que sintetiza los principales desafíos pastorales que emanan del Encuentro realizado en Valdivia, los días 1 al 4 de abril.

Los obispos destacan la necesidad de «fortalecer las Comisiones de Pastoral Migratoria, en los lugares donde las hay, y crearlas donde no existen», realizando puentes de comunión. Asimismo, la necesidad de motivar y formar al personal consagrado y laico en este tema, y acrecentar la acogida en cada diócesis para favorecer la promoción humana integral de los migrantes «lo que implica tutelar su dignidad y sus derechos, el ejercicio de la solidaridad y de la subsidiariedad», precisan los pastores.

Al referirse a los pueblos originarios y en comunión con lo expresado en Aparecida, los prelados enfatizan su compromiso en el acompañamiento a los pueblos indígenas y originarios, teniendo «como objetivos importantes la valoración, la integración, el respeto y la participación de los pueblos», donde la figura de Ceferino Namuncurá se levanta como un don y desafío para la evangelización.

En relación al tema medioambiental, centrado en la Patagonia reserva de vida del planeta, los obispos explicitan su preocupación por la existencia de proyectos «que buscan instalarse en nuestras tierras y que podrían dañar gravemente el equilibrio ecológico y la paz social». Hacen un llamamiento a evitar toda explotación indiscriminada de la naturaleza, sobre todo del agua y a elaborar una política sustentable en función del bien común y que se enmarca en la ética medioambiental. Asimismo, instan a una mayor participación social, a acrecentar la solidaridad con los más pobres e indefensos, a valorar la justicia y la paz y a promover la cultura de la vida.

El Comunicado concluye dando gracias a Dios «por vivir y servir en esta tierra tan fecunda en historia» y poniendo en las manos de la Santísima Virgen María, todo lo suscitado en el Encuentro.

 

(Fuente: Zenit.org)

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