5º Domingo de Pascua CICLO A

Yo Soy el Camino, la Verdad y la Vida
(Juan 14, 1-12)

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1. ORACIÓN INICIAL

Señor Jesús, envía Tu Espíritu, para que Él nos ayude a leer la Biblia en el mismo modo con el cual Tú la has leído a los discípulos en el camino de Emaús. Con la luz de la Palabra, escrita en la Biblia, Tú les ayudaste a descubrir la presencia de Dios en los acontecimientos dolorosos de Tu condena y muerte. Así, la cruz, que parecía ser el final de toda esperanza, apareció para ellos como fuente de vida y resurrección.

Crea en nosotros el silencio para escuchar Tu voz en la Creación y en la Escritura, en los acontecimientos y en las personas, sobre todo en los pobres y en los que sufren. Tu Palabra nos oriente, a fin de que también nosotros, como los discípulos de Emaús, podamos experimentar la fuerza de Tu resurrección y testimoniar a los otros que Tú estás vivo en medio de nosotros, como fuente de fraternidad, de justicia y de paz. Te lo pedimos a Ti, Jesús, Hijo de María, que nos has revelado al Padre y enviado Tu Espíritu. Amén.

2. LECTURA

a) Una clave de lectura:

Mientras haces la lectura, intenta escuchar como si estuvieras presente en aquel encuentro último de Jesús con sus discípulos/as. Escucha sus palabras como dirigidas a ti, hoy, en este momento.

b) Una división del capítulo 14 para ayudar a la lectura:

Jn 14, 1-4:           ¡Nada te turbe!
Jn 14, 5-7:           Pregunta de Tomás y respuesta de Jesús
Jn 14, 8-12:         Pregunta de Felipe y respuesta de Jesús

c) El texto:

1-4: «No se turbe vuestro corazón. Creéis en Dios: creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas mansiones; si no, os lo habría dicho; porque voy a prepararos un lugar. Y cuando haya ido y os haya preparado un lugar, volveré y os tomaré conmigo, para que donde esté yo estéis también vosotros. Y adonde yo voy sabéis el camino.»

5-7: Le dice Tomás: «Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo podremos saber el camino?» Le dice Jesús: «Yo Soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí. Si me conocéis a mí, conoceréis también a mi Padre; desde ahora lo conocéis y lo habéis visto.»

8-12: Le dice Felipe: «Señor, muéstranos al Padre y nos basta.» Le dice Jesús: «¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros y no me conoces, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: “Muéstranos al Padre”? ¿No crees que yo estoy en el Padre y el Padre está en mí? Las palabras que os digo, no las digo por mi cuenta; el Padre que permanece en mí es el que realiza las obras. Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Al menos, creedlo por las obras. En verdad, en verdad os digo: el que crea en mí, hará él también las obras que yo hago, y hará mayores aún, porque Yo voy al Padre.»

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