Postura de la Iglesia Católica frente al LNG

¿Ideología o
coherencia con
la evidencia
Científica?

Para la Iglesia, la vida humana, desde su más tierno inicio hasta su último instante, es una buena noticia. Jesucristo mismo se define a sí mismo como la Vida y viene a traernos vida y vida en abundancia (Jn 10, 10); el evangelio de la vida está en el centro del mensaje mismo de Jesús.

La Iglesia sabe que este anuncio de la vida como don y gozo tiene un eco profundo en el corazón de cada persona que, sin duda, considera su existencia como positiva y, más aún, sagrada (cf. Humanae vitae, n 2) razón que explica que el derecho a la vida esté consagrado en la constitución de todos los países como inalienable.

Atendiendo a todo esto, los seguidores de Cristo debemos tener una actitud profética a este respecto, es decir, deben anunciar el Evangelio y denunciar los hechos y estructuras que van en contra de esa buena noticia. De ahí que queramos hacer nuestras, las palabras del Concilio Vaticano II: “Todo lo que se opone a la vida, como los homicidios de cualquier género, los genocidios, el aborto, la eutanasia y el mismo suicidio voluntario… son ciertamente oprobios que, al corromper la civilización humana, deshonran más a quienes los practican que a quienes padecen la injusticia y son totalmente contrarios al honor debido al Creador” (Gaudium et Spes n., 27).

Siendo coherente con esto es que la Iglesia se opone, en general, a las “Normas de regulación de la natalidad” promulgadas por el Ministerio de Salud el año 2006; y, en particular, a la distribución de la llamada “Píldora del día después”. Consideramos que las medidas allí contenidas son contrarias a la vida, y que el uso de Levonorgestrel (LNG) como anticonceptivo de emergencia, puede ser abortivo y, por ello, ilícito éticamente hablando.

Alguien, en justicia, podría preguntarse si acaso esta postura de la Iglesia no es ideológica, es decir, una asunción acrítica de los presupuestos de la fe y, por lo tanto, una decisión contraria a la razón. Creemos fervientemente que no es así; el Concilio Vaticano II nos insta a penetrar en lo profundo de los desarrollos técnicos y científicos con la confianza de encontrarnos ahí con Dios (cf. Lumen gentium 33), y es precisamente eso lo que queremos hacer a continuación: profundizar en los datos científicos para fundamentar nuestra opción ética, de modo de demostrar que no es simple ideología, sino una decisión que, aún cuando está basada en los presupuestos de la fe –de los cuales nos hacemos cargo-, tiene un correlato con datos de la evidencia y, por lo tanto, es razonable.

La efectividad del LNG se ha expresado como la proporción entre embarazos observados con LNG dividido por los embarazos esperados en ausencia del fármaco (a pesar de no tener un grupo control este es el único medio para evaluar efectividad de los anticonceptivos de emergencia –AE–).  Cuatro estudios realizados por el “grupo de investigación en métodos post-ovulatorios de regulación de la fertilidad” de la OMS, estiman que la efectividad de la “Píldora del día después” para disminuir la probabilidad de embarazo es de un 89%.

¿Cuál es el mecanismo de acción del LNG
para lograr este resultado?

Los investigadores están de acuerdo en que el mecanismo de acción del LNG como AE depende del momento del ciclo en que el fármaco es ingerido. Si se ingiere entre 5 a 1 día antes de la ovulación puede inhibir la ovulación. Esto ocurriría entre alrededor de un  80 a 93%. Pero, si el fármaco actuara sólo sobre la ovulación, no debería tener efecto cuando es ingerido en días posteriores. Por lo tanto, para descartar un posible efecto impidiendo la anidación del embrión, luego abortivo, habría que estudiar la efectividad del fármaco en los días en que es imposible que tenga algún efecto anovulatorio, a saber, 1 día antes y 5 días después de la ovulación.

Afirma el Dr. Ventura-Juncá que estos datos existen, pero no están disponibles, pues en general, las investigaciones no comunican el día del ciclo menstrual en el que se consumió contraceptivo. Sólo tenemos disponible en un estudio la información de 243 mujeres que tuvieron la relación sexual un día antes o después de la ovulación esperada. Todas estas mujeres ingirieron el LNG en días del ciclo en que ya la ovulación no podía ser inhibida. La efectividad del LNG fue de  un 88%, 4 embarazos observados y 33 esperados (E = 1- 4/33), según  los datos tomados de ese estudio. De estas mujeres, sólo el 46% ingirió el LNG en las primeras 24 horas; el 36% entre  las 24 y 48 horas, y el 19% entre las 48 y 72 horas. De tal manera que un porcentaje importante de mujeres recibieron el LNG uno o más días después de la ovulación esperada, en que el único mecanismo posible para explicar su efecto es el anti-implantatorio. Tres de los últimos estudios al respecto, que incluyen un total de 5.800 mujeres, muestran que el LNG sigue siendo efectivo, aunque en menor porcentaje, incluso cuando es ingerido entre las 72 y 120 horas. Esto da una fuerte probabilidad de que el LNG, en muchos casos es ingerido después de ocurrida la ovulación y la fecundación y que su efectividad se deba a su efecto sobre el proceso de implantación, es decir, a un aborto. Siendo así, la prudencia nos manda abstenernos de utilizarlo.

En consecuencia, podemos afirmar que la postura de la Iglesia, antes que ideológica, es coherente, no sólo con el mandato de su Divino Fundador de anunciar y proteger la vida desde la fecundación hasta su cese natural, sino que, además, con la evidencia que arroja un estudio realizado con toda la rigurosidad que la racionalidad científica exige.

 

5 comentarios

  1. Más allá de la discusión generable respecto al uso de la píldora y de sus efectos no especificados por la ciencia , debemos saber que existe un argumento mucho más contundente y recurrible para zanjar el asunto (argumento que además fue acogido por nuestro tribunal constitucional, última instancia en el ordenamiento jurídico chileno) : nuestro Derecho, en su art. 19 Nº1 Inc. 2 protege la vida de quien está por nacer, defiende el derecho a la vida, a la integridad física y psicologica de la persona ( art.19 nº1 inc. 1), y la igual protección a la ley en el ejercicio de sus derechos ( art. 19 nº3). A raiz de esto, todo el ordenamiendo juridico se infunde de este respeto por la integridad del ser humano el cual es persona en cuanto posee la naturaleza de tal, por lo que todo actuar del Estado debe propender a la protección de esta persona; y ya que el principio del derecho chileno es “ante la duda, abstenerse”, es totalmente lícito que, ayudados por estos fundamentos dados por la Constitución, se falle en contra de un fármaco que en incertidumbre, da la posibilidad de dañar a la persona que es base y futuro de nuestra comunidad: el que está por nacer.

  2. Está muy bueno este artículo, y bastante claro, ya que frente a tantos argumentos que andan dando vueltas (especialmente a favor de la píldora), es muy facil caer en los engaños que nos presentan.

    Es necesario informarnos y darnos cuenta de qué es lo que apoyamos o rechazamos, para así vivir un cristianismo responsable, que no se sustenta en ideologías añejas, sino en un Cristo Vivo y actual.

    De esta manera podremos ir construyendo bases sólidas para nuestra fe, y dar testimonio de Cristo en una Sociedad tan alejada del verdadero Amor.

  3. Amigos!!!
    Que choro poder leerlos!!!..hace mucho que no nos vemos, asi q nada de guatear con la juntacion/jornada feflexiva q se viene para revivir a la mejor zona de MP!!!

    Con respecto al tema de la píldora, creo muy oportuno la creación de este espacio de debate, ya que a muchos de nosotros quizás se nos ha increpado ultimamente a emitir una opinión y, personalmente, he descubierto algunos “goles” (traduzcase “contradicción para los q no estan acostumbrados a escucharme difariar :P ) en lo que creía mi “sólida” postura…

    Ciertamente, el origen de la vida debiera ser para todo ser humano una “buena noticia”, sin embargo, creo que vale la pena reflexionar porqué algo tan bueno, pareciera no serlo ante los ojos de tanta gente.

    Yo creo, que esto de debe a que nuestra sociedad percibe la concepcion (origen) de una vida como valiosa en cuanto esa vida posee dos cosas :
    a) un origen digno de ese acontecimiento, vale decir, que esa/e niña/o sea concebido en un ambiente de amor (el cual tambien podría ser reemplazado por estabilidad en su defecto).
    b)un futuro en que esa vida pueda desarrollarse “normalmente”.

    Si estas dos cosas no se tienen, la vida ya no sería “valiosa”. Y creo bueno destacar que muchas veces, esa vida no se desea, no por razones egoístas, si no mas bien, porque los padres no se creen capaces de dar al hijo la vida q se merece, por muchas razones, como ejemplo, algunas emblemáticas:
    a)un hijo producto de una violacion: para la madre ese niño es simbolo de un trauma cuyo proceso de superación debe enfrentar SOLA, lo cual, lleva a que esa madre rechace a ese hijo, porque no fue fruto del amor, sino del egoísmo humano. Esto empaña cualquier futuro de ese niño, dado una madre que nunca le podrá entregar el cariño que se merece.

    b) el caso de que el niño no haya sido “programado” en el cual los padres no creen tener la estabilidad necesaria para dar a un hijo la vida q se merece, dados innumerables factores socioeconomicos.

    c)el caso de que el hijo no haya sido deseado. distinto del anterior en cuanto aquí no hay un sentimiento de amor q una a los padres de por medio y el hijo vendría a consolidar una relación que no se quiere consolidar. HIJO = FUTURO NO DESEADO. aqui el niño no se kiere, porque no hay nadie que lo “Recibiriía”.

    Para mí, todos los casos tienen en común, la sensación de un futuro no merecido, tanto para el niño concebido, como para los padres. este tema da para discutir mucho, pero no kiero alargarme en esto. OjALA OTROS SE SUMEN A LA CONVERSA Y COMPLEMENTEN ESTA COSA PO :)

    Es aqui cuando creo entender porqué se cuestiona a la Iglesia como “ideologica”. Al cuestionar la píldora, la Iglesia defiende la vida del niño, pero pareciera no hacer nada por el problema de fondo!!! la gente siente que se le dice que NO a su derecho de escoger qué es lo correcto de hacer en sus vidas porque no se plantea explicitamente, en las noticicias, como se debiera solucionar el problema. El cual pareciera ser la falta de una comunidad preparada para hacerle ver a las familias objetivos de la pildora, que el niño que esta por nacer no necesita nada más que cariño y amor, y q ese amor no necesita estar sustentado en cimientos economicos, sino solo en desinterés y preocupación por la dignidad de la persona humana.

    La Iglesia pareciera no ser capaz de ofrecerle nada a la comunidad para que esta pueda sustentarse, pareciera que el Amor no le sirve de nada a nadie, y que la Iglesia, a los ojos de la gente, no entiende como se están dando las cosas en la sociedad. La Iglesia no acompaña, ni mucho menos se encarga de solucionar el problema de los niños no amados…de esta manera…como puede opinar????

    ya me alargue…y me canse—pero lo que queria decir, es que la forma de solucionar el problema debiera ser es mostrarle al mundo ACTIVAMENTE en que consiste ser cristianos, transformar de esa forma la sociedad para volvernos en comunidad unida…VOLVERNOS IGLESIA QUE ACOGE Y ACOMPAÑA, PARA asi, mostrar el verdadero valor de la VIDA.

    mmm…la prox vez hare algo mas acotado…lo prometo jajaja…y mas claro de leer….solo tenia ganas de escribir y contar algunas de las cosas q pasan por la cabeza-.—

    UN GRAN ABRAZO A TODOS Y NOS VEMOS!!!!

  4. Con respecto a lo que plantea Gabriel, me parece interesante notar algunas cosas:

    1. Siempre que se habla del embarazo se dice “no deseado”, o “no programado”, incluso utiliza la expresión “Hijo=futuro no deseado”, Se repite una y mil veces la misma expresión. Mi pregunta es: ¿quién es el que no desea? ¿quién es el que no programa?, ¿quién el que no desea ese futuro? Al parecer es el padre o la madre. ¿No habrá algo de egocentrismo en esas preguntas que parecen sonar tan altruistas?

    2. Gabriel cuestionaba, a mi parecer de buena manera el hecho de que algo de suyo positivo, como es la vida, se transforme, de un momento a otro, en algo visto como negativo. A mi parecer esto es porque se produce en un lugar no adecuado. Si esa misma relación, con el mismo resultado, la trasladamos, como bien dice Gabriel, a un ambiente de amor y estabilidad, a saber, el matrimonio, entonces el producto de esa relación, es decir, el hijo, es considerado, no sólo una buena noticia, sino que la mejor de las noticias. De hecho si le preguntamos a cualquier madre cuál ha sido el momento más importante de sus vidas, sin duda dirán que fue el nacimiento de sus hijos, o no? En este sentido me parece que, más que preguntarnos por el día después, tendríamos que hacerlo por el día antes. Es decir, no dejarnos llevar por nuestros impulsos, como si fueran instintos, y medir las consecuencias de nuestros actos, haciéndonos responsables de ellas. Esa es la verdadera libertad; de otro modo parece que no fuéramos sino esclavos de nuestros propios instintos. Y si esto fuera así, qué nos diferencia de cualquier otro animal. Parece que lo propia y específicamente humano es la capacidad de autodeterminarnos frente a nuestras pasiones.

    3. Cuando se dice que la vida es buena en la medida en que sea bien vivida y como no está en condiciones de ser bien vivida, se tiene derecho a eliminarla, se le está quitando a la vida su valor absoluto, con lo cual se puede caer en terrenos muy peligrosos: ¿qué nos impide pensar que la vida de un vagabundo, que está en la calle, que no tiene qué comer, que no tiene dónde guareserse del frío, no es digna de ser vivida y, por lo tanto, de sentirnos con el derecho de eliminarlo? Pero pregúntenle a esa persona si considera que su vida es un bien. Y, puede que concientemente piense que no, pero, de hecho, hace todo lo posible por conservarla. Alguno podrá decir que es por el instinto de conservación de la especie. Y sí, es que los impulsos humanos tienden a la conservación de aquellas cosas que la naturaleza humana considera como buenas y a alejarse de aquellas que son malas.

    4. Es cierto que los seres humanos tenemos derecho a escoger lo que nos parece bueno y a actuar de acuerdo con ello. Sin embargo, la exigencia de esa libertad implica el que seamos capaces de hacernos cargo de las consecuencias de las cosas que hacemos, cuestión fundamental para, entre otras cosas, poder vivir en sociedad. Ya he dicho algo al respecto de lo que sucede cuando no nos hacemos cargo de nuestros acto, pero valga repetirlo y ampliarlo: o caemos en una anarquía social, o nos volvemos esclavos de nosotros mismos. Pero más allá todavía, nuestra libertad, aunque nos cueste asumirlo, no es absoluta. Es una libertad limitada. Incluso filósofos tan contrarios a la Iglesia han llegado a plantear que “nuestra libertad llega hasta donde llega la libertad del otro”. En el caso que nos ocupa, el producto de la fecundación es un otro, distinto de sus progenitores y espacio de personalidad, por lo tanto es límite de nuestra propia libertad. En este sentido, uno podría llegar a aceptar que la mujer tiene derecho para hacer “lo que quiera” con su cuerpo, pero el embrión no es su cuerpo, es otro ser huamano y, por lo tanto, no tiene derecho a hacer lo que quiera con él. En este sentido, me parece coherente con la libertad, plantear el hecho de que podemos elegir no tener esa relación sexual o sí tenerla, pero, eso si, asumiendo todas las cosecuencias que ella pueda tener.

    5. Decir que la Iglesia no acompaña los procesos de esa gente que queda embarazada, me parece que es desconocer todo el trabajo de instituciones eclesiales que son las únicas que acompañan a las madres solteras dándoles oportunidad de estudiar y de trabajar, dándoles la posiblildad de la adopción en caso de que no quieran criar a sus hijos y acompañándolas tanto psíquica como espiritualmente.

    6. Finalmente estoy de acuerdo con que debemos volver a esa Iglesia acogedora, comprensiva, cariñosa y alentadora; sin embargo, no creo que, para ello, sea bueno pasar por alto estas situaciones y dejar que se vulneren los derechos de un humano que no se puede defender. Al contrario, me parece que para ser esa Iglesia acogedora, tenemos que hacernos cargo de ambas situaciones, tanto de la del hijo, como la de la madre. Y, en este sentido se nos plantea un gran desafìo, tanto como Iglesia, pero tambièn como sociedad, del que no nos podemos desentender. Cuestión que a mi juicio hacemos cuando se quiere implementar a pasto el LNG.

  5. Me impresionan ciertos argumentos.
    Esto es parte de una entrevista al Dr. Croxatto:

    “La píldora del día después no es ciento por ciento eficaz: por ejemplo, si tiene que prevenir 16 embarazos, sólo lo hace en 10 casos.

    Hay gente que todavía no incorpora eso a su razonamiento: si fuera ciento por ciento eficaz, necesariamente tendría que ser abortiva.

    La razón de que no previene todos los embarazos es porque sólo los previene cuando se toma antes de la ovulación.

    La píldora no sirve para nada si el embrión ya se formó. En todo caso, antes de la implantación, el embrión es un puñado de células que tiene un tremendo potencial de desarrollo, pero no sabe que existe: no tiene conciencia de sí mismo, no es persona. Si usted le saca el brazo izquierdo a su cuerpo, y usted sigue sentada en la silla, el brazo izquierdo en el suelo.
    ¿Dónde está usted? ¿En el suelo o en la silla?
    En la silla.
    Usted siempre va a estar donde queda el cerebro, y el embrión no tiene cerebro. Empieza a formarse de a poquito, pero recién parece un cerebro después de las 12 semanas, el tercer mes.

    http://www.paula.cl/blog/entrevista/2008/03/05/horacio-croxatto-lobo-de-laboratorio/

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