Lo que sucede es que ‘evangelio’ es una palabra de origen griego que quiere decir “buena noticia”, y los libros de la Sagrada Escritura que llevan ese nombre, recogen la experiencia que las primeras comunidades tuvieron de la buena noticia de Jesús de Nazaret. Al igual que ellos, nosotros hoy creemos que nuestra fe en Cristo Jesús es una Buena Noticia, no sólo para nosotros, sino que para todos. Por eso que tiene sentido, y nos atrevemos, a gastar nuestro tiempo de descanso anunciándolo y compartiéndolo. Si fuera una mala noticia, ¿la compartirías?, ¿gastarías tiempo de tus vacaciones en ello?, ¿tendría sentido hacerlo? ¡Ciertamente no!
Sin embargo, la mayoría de los jóvenes, nuestros compañeros de curso, amigos, etc., no lo suelen vivir de esta manera. Ellos no ven al Señor Jesús y a nuestra fe en Él como algo maravilloso y atractivo. Más aún, consideran que las afirmaciones que los católicos hacemos respecto de nuestra fe son poco convincentes y aburridas ¿Por qué será? ¿Pudiera ser porque habitualmente no suele haber nada llamativamente diferente en nuestras propias vidas como cristianos? Seamos honestos, es cierto que la mayoría de las veces no hay nada que llame la atención, nada que –por decirlo así- intrigue a los demás, en nuestras vidas. Generalmente no hay nada que muestre que nuestras vidas no tendrían sentido si Dios no existiera.
En los últimos años, la Iglesia entera, las diócesis, las parroquias, las universidades como la nuestra, han venido haciendo grandes esfuerzos por difundir el evangelio de Jesucristo. Intentando responder al mandato del mismo Señor: “Vayan y anuncien el evangelio a todos los pueblos” (Mt 28, 18), se han diseñado una serie de ambiciosos proyectos como nuestra querida Misión País. Pero, por lo general, el efecto ha sido escaso ya que hablamos de amor, libertad, felicidad… pero a menos que los demás vean cómo nos amamos, a menos que vean que nuestra Iglesia es un recinto de verdad y de amor, de libertad, de justicia y de paz, ¿por qué tendrían que creernos?
Jesús hablaba con autoridad y sus palabras causaban impresión y conversión porque eran la expresión verbal de una vida coherente. Una vida que acoge a los extranjeros, que festeja con pecadores, con prostitutas, y que parece no temerle a nadie, como la de Jesús, era una vida llamativa. Me parece que si queremos dar un buen testimonio de nuestra fe, como el hecho de haber ido a misiones, demuestra que tenemos que seguir el ejemplo de Jesús y debemos hacer de nuestra vida una expresión coherente de nuestra fe; nuestra vida ha de volverse llamativa para los demás. Como decía el Cardenal Suhard, quien fuera Obispo de París en los años ’40: “Dar testimonio no consiste en ponernos a hacer propaganda, ni siquiera en excitar a la gente, sino en constituirnos en un misterio viviente. Ser testigo significa vivir de forma que nuestra vida no tenga sentido de no existir Dios.” Todos nosotros, que creemos en la Buena Noticia de Cristo –manifestación plena del amor de predilección que Dios tiene a los seres humanos- deberíamos tener algo que desconcertara a los demás y les hiciera preguntarse: ¿Qué es lo que da sentido a la vida de estos tipos? ¿Qué o, mejor aún, a quién tienen en el corazón que son capaces de amar de esa manera? ¿Por qué viven así? Me gustaría vivir como ellos, ¿puedo?
Nos puede parecer mucho lo que el Cardenal Suhart nos dice; sin embargo, no es más que la experiencia de las primeras comunidades cristianas, como lo podemos leer en la carta de un cristiano a un pagano llamado Diogneto: “Los cristianos, en efecto, no se distinguen de los demás hombres ni por su país, ni por su habla, ni por las costumbres que observan. Pues ni habitan en ciudades exclusivamente suyas, ni hablan una lengua extraña, ni llevan un género de vida aparte de los demás. A decir verdad, la línea de conducta que siguen los cristianos no es el producto del talento y la especulación de unas mentes inquietas o curiosas, ni tampoco, como hacen otros, profesan una doctrina meramente humana; sino que habitando indistintamente en ciudades griegas o bárbaras, según lo que la suerte de cada cual haya determinado, y siguiendo los usos y costumbres de los nativos con relación a la forma de vestir, la alimentación y demás elementos de la vida cotidiana, los cristianos dan muestra de una peculiar forma de vida, admirable y, según reconocen todos, sorprendente y llamativa. Permanecen en sus países de origen, pero como meros transeúntes. En su condición de ciudadanos, lo comparten todo con los demás, sin embargo, lo soportan todo cual si fuesen extranjeros.”
A la luz de lo dicho, me parece que no sacamos nada elaborando más documentos, más videos, ni más páginas web o blogs como éste, a menos que simultáneamente nos esforcemos de la Iglesia un lugar de gratitud y de alegría, de acogida, valentía, coraje y esperanza. En este contexto es que me atrevo a decir que nuestras palabras no tendrán ningún peso real si no está fundamentadas en una comunidad de vida que nos ayude a poner de manifiesto los valores del Evangelio que queremos anunciar. Y es que no hay verdadera experiencia de Dios, aquella que cautiva, transforma y llena de sentido la vida, si no es en el seno de una comunidad creyente, pues es ahí donde el Buen Dios derrama la vida y la bendición; es allí donde el Señor sale a nuestro encuentro, allí se hace Dios-con-nosotros, Emmanuel. Es allí donde Dios nos regala su Palabra, Palabra de esperanza, libertad y felicidad; Palabra que nos da el valor y la fortaleza necesarias para vivir; Palabra que se transforma para nosotros en camino, verdad y vida, motivo de unidad y sanación para todas nuestras enfermedades, tanto corporales como espirituales; Palabra que no es sino Jesucristo nuestro Señor, causa de nuestra alegría.
Considero que, por todo esto, la experiencia de misiones que hemos tenido y las ganas de seguir conviviendo que han surgido después, no son sino una invitación del Señor para prolongar el encuentro que tuvimos con Él, ahora en nuestra vida cotidiana, en el seno de una comunidad. Ante este grito del Señor, ¿qué vamos a hacer?
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Me encantó la idea de tener un blog así. Es algo novedoso y necesario. Estas reflexiones me ayudan mucho.
Ojala sigas escribiendo más.
Grande San Panchito!!! =)
Hola a todos!!!!
Primero quiero felicitar a la “mente brillante” que se le ocurrio esta genial idea… o sea estoy en una crisol buscando información y reviso mi email y me encuentro con esta grata sorpresa. Por supuesto deje todo de lado, y decidi escribir algo.
Me parece genial la reflexion, pq muchas veces cuesta demostrar sobre todo frente a mis amigos o familia que es lo que me “hace” cristiana, no en el sentido de la religión, sino en lo practico.
Sólo trato de vivir lo que Jesús nos enseñó, aunq cuesta enormemente ser “consciente” de ello. Muchas veces uno actúa por el bien, pero no pensando en lo que Cristo haría en mi lugar, como decía el Padre Hurtado.
Bueno, espero no aburrirlos con mi comentario, y es breve pq el deber me llama…
Muchos saludos, y ojala se animen a continuar con esta genial idea.
La importancia de la vida comunitaria es reflejar con nuestros hermanos la experiencia del dia a dia inspirada por un ser superior.
Me parece muy bueno que se cree esta instancia de acercamiento a una comunidad, que por que no decirlo, virtual..Seria bonito a las personas que vivan en comunidad, puedas dar sus aportes a traves de temas que hayan trabajado o enten trabajando (por ejemplo, publicarlos), para ver como se encuentran las distntas realidades.
Saludos a todos
Saludos a todos.
Tambien me parece una linda iniciativa
.
Espero que muchos se sumen a la reflexión!
Ultimamente, en los años que llevo en la U he dado un gran paso en mi vida espiritual… es precisamente en la vida comunitaria, reflejada en cada misionero con el cual he compartido a lo largo de las misiones vividas…
De cada uno he sacado algo…
Hoy en dia me siento feliz de recordar cada momento vivido y compartido con ustedes, que forman parte de mi crecimiento.
Saludos a todos los San Panchitos y nos vemos en algun lugar por ahi
La comunidad es lugar de encuentro con Cristo, y espacio de purificación y salvación!
Saludos a todos los que han sido comunidad para mi… y especialmente gracias por la paciencia!